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  • agosto 30, 2021
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No es difícil que un documento pueda ponerle a uno en serios aprietos a pesar de que vivimos en un era digital, con procesos administrativos informatizados. Los fallos suceden de vez en cuando y pueden ir mucho más allá de una anécdota que se cuenta en un círculo de amigos de vez en cuando, sobre todo, si uno se encuentra en otro país a punto de disfrutar de unas buenas vacaciones en Oslo.

El toledano Manuel Sendino, de 51 años, revisó si llevaba todo antes de salir de casa con su equipaje hacia el aeropuerto de Barajas. Tenía muchas ganas de recorrer Noruega y pasar unos días en Oslo en casa de amigos, así que decidió comprar un billete de avión y gastarlo el pasado sábado. Tenía la documentación en regla, el pasaporte covid y no se dejó nada olvidado.

«Llegué a Oslo y la policía de frontera me dijo que no podía pasar porque en mi pasaporte covid únicamente figuraba que me habían puesto una de las dos vacunas», explica Manuel, todavía sorprendido y enfadado por lo que tuvo que vivir durante más de 24 horas por un error del Sescam en el documento. «Me leyeron el QR y me dieron un par de horas para coger un vuelo de vuelta a Madrid pasando por París».

Manuel siguió explicando que se había puesto las dos vacunas del covid hacía un par de meses y llegó  a pedir «algo más de tiempo» para conseguir un documento del centro de salud, firmado por su médico de cabecera, que demostraba que le habían inyectado dos dosis  de Pfizer, e incluso figuraba el nombre y apellidos de la enfermera, pero a la Policía no le sirvió porque el documento era susceptible de falsificación al no llevar Código QR.

La situación se fue complicando porque Manuel se quedaba sin opciones a pesar de haber contactado con el Sescam e insistió en que le dejaran más margen para no regresar de inmediato a Barajas, aunque tuvo que comprar el billete para coger el avión al día siguiente, y le llevaron a un hotel «de confinamiento»a pasar la noche.

Manuel no se había percatado del error en su pasaporte covid a pesar de haberlo mirado antes de meterlo en la maleta horas antes de viajar a Palma de Mallorca este verano. Allí no tuvo problemas porque lo miraron por encima y no escaneron el código QR. «Cuando me dijo la policía en Oslo que no podía pasar me di cuenta de que en el apartado de la vacuna ponía 1/2 y lo había interpretado yo mal porque pensé en su momento que se estaba informando de las dos dosis, la uno y la dos, no que únicamente me habían puesto una de dos».

Las dificultades no acabaron ahí. Permaneció en una sala durante, al menos, seis horas, le practicaron un test de antígenos que resultó negativo, pero inválido para conseguir pasar a Oslo, y le asignaron una habitación en un hotel. Llevaba un montón de horas sin comer y el problema seguía ahí. «Me resultó todo muy desagradable, sobre todo, la espera, la actitud de la policía, aunque entiendo que lo tenía que hacer así porque mi pasaporte no estaba bien tramitado», explica por teléfono este toledano de vacaciones en Noruega con sus amigos.

Lo único que tenía claro Manuel en esos momentos es que se tendría que volver a Barajas y comprar otro billete para Oslo cuando se corrigiera el error, ya que le expidieron la carta de deportación para que a la mañana siguiente cogiera un avión. Ni siquiera la llamada de SOS a la cónsul española y su disposición para ayudarle invalidaron la orden de deportación.

«Esa noche en el hotel me pasé horas dando vueltas para ver si podía solucionar el problema y me di cuenta de que el pasaporte covid también puede descargarse desde el Ministerio de Sanidad y obtuvo una copia «en la que sí figuraba que me habían puesto dos vacunas».

Manuel pensó que lo tendría más fácil al día siguiente, pero la policía mantuvo que tenía que coger el vuelo para Barajas. Aun así,  prefirió perderlo para agotar todas las posibilidades. Al final, uno de los agentes trajo un lector de códigos QR, escanearon el nuevo documento y al estar correcto le permitieron entrar a Oslo después de más de 24 largas horas de espera.

Reclamación. Manuel tardará en olvidar el estreno de sus vacaciones, que le han costado 250 euros por los costes del hotel, del billete de avión de regreso y del tren, más dos días de su viaje perdidos, pero tiene claro que va a reclamar los gastos al Sescam a pesar de que  la administración aluda a su obligación de comprobar que el pasaporte covid es correcto. «Tuve un fallo al interpretar el documento, pero el Sescam tiene la obligación de expedirlo correctamente para evitar que ocurran estas cosas».

Manuel acaba de bajarse de un tren para seguir con sus excursiones por Noruega. Lleva la documentación a todas partes por si acaso y disfruta de sus vacaciones a tope, aprovechando cada minuto para intentar recuperar todo el tiempo perdido en el aeropuerto.



Fuente: aquí

1 Comment

  1. Es realmente intolerable está situación. No puedo creer realmente al sometimiento que se han rebajado las personas respecto a este famoso pase verde y toda la cuestión covid. No es legal que a una persona le pidan esos datos personales, ni tampoco es legal que discriminen por no tener una vacuna de una gripe, más aún, de una vacuna experimental de la cual no se tiene seguridad de nada. De verdad, que esperan para mandar todo al carajo y exigir apertura de fronteras y un alto a la discriminación y vacunación forzosa? Hasta cuándo tendremos que esperar para ver a nuestros seres queridos los que no queremos ser partes del experimento génico llamado vacuna covid? Lamentable.

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